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FINANZAS PERSONALES

Porque nunca es muy temprano para hablar de dinero con tus hijos

Hay momentos que tú nunca olvidas.

 

Aquella noche de tu primer beso. Dónde estabas cuando recibiste tu primera oferta de empleo. La primera vez que guiaste solo de paseo. Y si tienes suerte, la primera vez que un mentor te dijo que ibas a llegar lejos.

 

Ahora, existe un momento menos celebrado, pero crucial en tú desarrollo y proceso—el momento en que te ganaste tu primer peso.

 

Te mentiría si te dijera que recuerdo el día exacto que gané mi primer dólar. Presumo que fue lavándole la guagua al vecino en una transacción desequilibrada.

 

Quizás no lo recuerdo porque no sentí gran necesidad económica en mi crianza. Ambos de mis padres eran comerciantes, y aunque no éramos millonarios, nunca faltó mucho en casa.

 

Pero esa no es la realidad de la mayoría de los puertorriqueños. Cuando combinas el salario promedio más bajo de la nación americana ($20,500 al año), con el impuesto de venta más alto, con el gasto de luz en aumento por los próximos años y la subida en precios de productos del día a día como resultado de la inflación global— decir que “hay que buscárselas” no es un mero refrán popular.

 

Es prácticamente una necesidad para vivir en nuestra isla.

 

Y quizá no existe una persona con mayor experiencia “joseando” que el boricua José Galindez.

 

El empresario, motivador y educador se ha ido “viral” en las plataformas sociales, tras lograr la independencia financiera en la compra y venta de criptomonedas.

 

Sin embargo, nunca lo sabrías por la manera que trabaja arduamente creando videos de valor en el tema de finanzas personales. Su habilidad de comunicar estos temas en “arroz y habichuelas” ha logrado conectarlo con sobre 120,000 seguidores entre sus plataformas de Instagram y Youtube. Es esa audiencia la que él busca orientar y motivar a educarse para que ellos también puedan alcanzar su libertad financiera.

 

Recientemente tuve la oportunidad de conocerlo, y lo primero que me impactó de su historia es cómo él pudo describir con detalle y emoción, el primer momento que generó ingresos.

 

Galindez recordó, “la habilidad de convertir algo, en aquel caso una flor, en dinero me activó un chip que cambió todo”.

 

Quizá suena exagerado valorar tanto tu primera memoria monetizando, pero como padre de un niño que va a cumplir 9 años en noviembre, me encuentro evaluando lo siguiente:

 

¿Cómo le enseñas a un niño la importancia de ganar y preservar dinero, sin llevarlo a idolatrarlo?

 

Breve historia del dinero

 

Quizá una de las razones por las que hablamos tan poco sobre las finanzas es que es un fenómeno relativamente reciente. Se estima que los humanos llevamos entre 7 y 2.5 millones de años en la tierra. Pero llevamos apenas 5,000 años usando dinero.

 

Esto significa que por millones de años era esperado que cada persona en la tribu desarrollara destrezas comunes como cazar y recolectar. No había tiempo, ni mercado para especializarse. Ni riqueza para acumular. Solo cazaban, recolectaban y se mudaban para comer y sobrevivir.

 

No fue hasta alrededor de 10,000 años A.C., que los humanos aprendieron a domesticar las plantas, que dejaron de brincar de sitio en sitio.  Al poder almacenar comida, es que pudieron calcular para planificar para otro día. Y aquí fue que nacieron los primeros mercados de intercambio.

 

Ahora, durante este tiempo, el intercambio era basado en favores o bienes. Y claro, esto funcionaba mientras las comunidades fueran pequeñas. Si yo te hacía un zapato, tú me dabas medicina. Uno confiaba en la reciprocidad de nuestros vecinos.

 

Pero a medida que la población fue creciendo, las comunidades fueron agrupándose dentro de imperios. Dejamos de conocer a todo el que nos pidiera un favor. Incluso, hasta comenzamos a ser visitados por extranjeros de otros países.

 

¿Cómo me vas a devolver el favor si nunca te vuelvo a ver?

 

¿Y qué ocurre si no quiero algo que tú tienes?

 

¿Y mis botas valen 2 ó 3 manzanas? ¿Pero eran las rojas o las verdes?

 

El dinero fue lo que resolvió todos estos problemas. Fue la respuesta ingeniosa de nuestros ancestros que facilitó la valorización de bienes y destrezas. Lo que facilitó la transportación de la riqueza. Lo que permitió convertir cualquier producto o destreza—fuera positiva o negativa—en comida, educación e influencia.

 

Esa habilidad nada más hace que el dinero sea ultra poderoso.

 

Ganar dinero es mitad de la ecuación:

 

Al repasar la historia te das cuenta porque personas que inspiren a mejorar tu relación con el dinero como José Galindez hacen falta. Como diría Jose, Sí, el dinero es importante. Sí, hay que desarrollar destrezas que se pueden monetizar. No porque te haga más feliz. Eso es una métrica subjetiva. Pero objetivamente, facilita mucho.

 

Y ese consejo nunca es muy temprano conversarlo con nuestros hijos.

 

Ahora, generar ingresos altos es solo la primera parte de la ecuación. En un estudio publicado recientemente hallaron que un 32% de personas en Estados Unidos, que generan sobre $250,000 al año, admitían que vivían cheque a cheque. Adicionalmente, la Academia de Claridad Financiera encontró en su estudio que el 50% de los puertorriqueños no tienen $1,000 ahorrados. Entonces no se debe aconsejar solo a ganar más. Debemos comunicar que la habilidad de almacenar y multiplicar el capital es aún más vital. Es cuando dejamos de sobrevivir para comenzar a vivir.

 

Este problema es como un virus. Primero infecta tu autoestima. Luego ataca tu seguridad. Puede destruir matrimonios. Y levanta un huracán de ansiedad. Si no orientamos, ni lo discutimos, podríamos estar permitiendo que sus víctimas lo resuelvan, a través de la tragedia de un suicidio.

 

Es por esto que he decidido enlistar 4 consejos de mi conversación con José Galindez que le daría a mi hijo o cualquier persona dispuesto a escuchar:

 

(1) Todo en la vida es una venta 

 

Uno de los lemas favoritos de José, es que “todo en la vida es una venta”.

 

Quizás suena exagerado, pero hace total sentido. Estamos vendiendo cuando intentamos enamorar a la persona que nos gusta. Cuando queremos que el jefe escoja nuestra recomendación en el trabajo o cuando queremos provocar un cambio de comportamiento de nuestros hijos.

 

Este concepto lo toca uno de mis autores preferidos, Daniel Pink, en su libro “To sell is human”. El indica que a pesar de que apenas un 12% de la población trabaja en ventas tradicionales—sean propiedades o ventas de productos—el resto vende, pero sin recibir dinero. Sean consultores, directores de arte o profesores, todos practican persuasión intercambiando su opinión por influencia o atención.

 

Sabiendo esto, el Sr. Galindez enfatiza, antes de querer invertir en el mercado, que comiences invirtiendo en ti mismo. Desarrolla una destreza y aprende a venderla.

 

Solo armándote con más conocimiento es que podrás añadir más fuentes de ingresos que lograrían aliviar aprietos financieros.

 

(2) No se trata de lo que ganas, sino de lo que ahorras:

 

Uno puede pensar que si 1 de cada 3 personas gana $250,000 viven cheque a cheque, ¡menos yo ganando menos!

 

Sin embargo, en el 2014, la muerte de un conserje humilde en Vermont fue reseñada nacionalmente cuando su familia descubrió que dejó una fortuna de $8 millones. Esto lo logró invirtiendo sus ahorros en el mercado y logrando una apreciación de sus activos durante más de cuarenta años.

 

Incluso, yo he conocido boricuas que han logrado ahorrar más de $50,000 sin ganar más de $40,000 en un año.

 

Son extremos que chocan. Nunca había entendido por qué hay personas que, con menos hacen más, hasta que leí el libro “The Psychology of Money”, del autor Morgan Housel.

 

En el libro, el autor recalca que “generar dinero y preservar dinero requieren dos destrezas completamente distintas”. Atraer dinero requiere tomar riesgos, ser optimista y exponerte a la gente y al mercado. Pero preservar dinero requiere todo lo opuesto—guardar cautela, demostrar humildad, y temerle a la posibilidad que todo lo que has generado lo puedes perder en cualquier momento.

 

¿Irónico, no? Mientras más uno progresa, más nos queremos premiar y demostrarle a las personas que “estamos bien”.

 

Pero si estás empezando a guardar para el retiro, o estás todavía pagando tus deudas, el momento que cierres un cliente nuevo, o recibas un aumento salarial, recuerda la filosofía de Jose Galindez, “No vivas para impresionar a la gente que no pagan tus cuentas”.

 

Recuerda, mientras menos tengas que “enseñar” para “validar” es que tendrás la flexibilidad para ahorrar agresivamente. Esta filosofía es la que permitió a Galindez ahorrar al menos un 40% de lo que generaba.

 

(3) Empieza a invertir temprano: 

 

José Galindez dio el palo de la vida. Él invirtió en cripto y logró un retorno millonario a los 29 años.

 

Pero él reconoce que pudo haberlo perdido todo. De hecho, si no hubiera liquidado sus posiciones en el momento que lo hizo pudo haber hasta perdido su retiro.

 

Jose ganó “timing the market”. La jugó fría y ganó.

 

Pero él es el primero en admitir que ese riesgo no es recomendable. El ha publicado videos reiterando una mejor estrategia. La misma que ha sido promovida por el inversionista más exitoso de nuestra generación—Warren Buffet.

 

Invertir en fondos indexados y aguantarlos a largo plazo.

 

Fondos indexados son fondos mutuos que invierten en compañías que forman parte de índices líderes como el S & P 500. Esto permite mejor diversificación a un riesgo menor que si fueras a escoger las acciones individualmente.

 

¿No me crees? Vamos a evaluar los números:

 

El S & P 500 ha promediado un retorno de 10% por cincuenta años. Si tu inviertes $25,000 hoy y asumes que recibirás un promedio de retorno conservador de 8% al año, por 30 años, te estarías retirando con una suma de $251,566.

 

Ahora, si empiezas a invertir a los 20 años y puedes esperar 10 años más (40 en total), te retirarías con más del doble que eso—$543,113. Los últimos 10 años rindieron más que los primeros 30.

 

Esa es la magia del interés compuesto.

 

De primera instancia ni hace sentido. Nuestras mentes están acostumbrados a ver resultados de manera lineal. Pero el interés compuesto no es lineal. Es exponencial. Y es la razón principal por la cual Warren Buffet ha hecho tanto dinero en sus inversiones.

 

Si es cierto que es brillante. Si es un trabajador incansable. Pero al haber empezado a invertir desde los 10 años y hoy día tener 91 años, ha podido acumular ganancias más que cualquier otro inversionista.

 

Es el ejemplo personificado del refrán: Más vale tiempo “en el mercado” que intentando “timear” el mercado.

 

(4) Recuerda que el dinero es un facilitador

 

Una de las mejores partes de mi conversación con Jose fue cuando me contó que pudo saldarle la propiedad a sus viejos.

 

Esto lo llevó a filosofar sobre su visión del dinero.

 

Según Jose, “el dinero es un facilitador. El dinero te permite que tengas tiempo, que tengas experiencias, que puedas ser un proveedor para los tuyos.”

 

Aquí está. Esta es la manera correcta de hablar de nuestras finanzas. El dinero sí es importante pero es por lo que te permite hacer. Por lo que facilita.

 

Paz mental. Seguridad. Confianza. Habilidad. Opcionalidad.

 

Tener capital significa no tener que brincar al primer trabajo que aparezca en el momento que lo pierdes. Significa poder ayudar o cuidar de tus padres en el momento que ellos no puedan. Poder proveer a tu familia. Tener capital es poder contribuir a causas que son importantes para tí.

 

No significa que te hará mejor que otro. No significa que te hará más feliz. No significa que tú valor como persona está atado a tu “net worth” (activos – deudas).

 

Pero ganar y almacenar dinero te dará el recurso más escaso de la sociedad.

 

Autonomía y Libertad.

 

Sobre el autor:

 

Soy CPA, Escritor, Conferenciante y Host del video podcast La Maestría con Raúl Palacios. Como eterno optimista, mi meta es compartir historias, que logren inspirar, motivar y ayudar a mi generación puertorriqueña a mejorarse para que juntos podamos contribuir activamente al renacimiento de nuestra isla.

 

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Publicado: 06 de julio del 2022