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PRODUCTIVIDAD

El sutil arte de enfocarse

Dime si esto alguna vez te ha ocurrido…

 

Estás trabajando en un proyecto importantísimo—una presentación para un cliente prospectivo, un libro, una canción para cerrar el álbum, o el lanzamiento de un producto nuevo—cuando de repente…

 

Dejas de escuchar lo que está a tu alrededor. Tu mirada se queda fija, hipnotizada hacia el reto que requiere tu atención. La voz de tus pensamientos es silenciada, dándole paso a la más profunda concentración. Tu desempeño fluye como un baile coreografiado, manteniendo total control de la situación. 

 

Cuando por fin miras el reloj, quedas asombrado por la cantidad de tiempo que transcurrió desde que comenzaste la sesión.

 

Si te suena familiar, sepa que pudiste experimentar un estado de flujo (“flow state”).

 

La palabra flujo—escogida por el sicólogo Dr. Mihaly Csikszentmihalyi—es el adjetivo perfecto para describir este estado rítmico de total inmersión, donde nos sentimos “en la zona” y nuestro rendimiento sube como las olas en altamar.

 

Curiosamente, los hallazgos del Dr. Csikszentmihalyi no fueron impulsados por un conglomerado multimillonario de Silicon Valley, intentando encontrar la fórmula mágica para aumentar nuestra productividad para maximizar su capital.  

 

Sus estudios revolucionarios fueron motivados por su afán por descubrir qué nos hace feliz.

 

Dice el Doctor en su famoso libro “Flow: The Psychology of Optimal Experience”

 

“Contrario a lo que usualmente creemos, los mejores momentos de nuestra vida no son cuando estamos relajados y pasivos. Nuestros mejores momentos usualmente ocurren cuando nuestro cuerpo o mente fue estirado a su límite, en un esfuerzo voluntario para lograr algo difícil”.   

 

A pesar de lo que en ocasiones conversamos, el ser humano no está programado para permanecer acostado en una hamaca tomando piñas coladas en un estado permanente de ocio—relevado totalmente de responsabilidades, metas o ilusiones.

 

Así lo confirma también el autor Daniel Pink, en su libro “Drive”, cuando establece que nosotros poseemos un deseo innato por alcanzar y mejorar desde la niñez. Es una motivación intrínseca que no expira.

 

Si lo dudas, observa a un niño jugar. Tan pronto aprende un conocimiento básico de las reglas del juego y adquiere cierta aptitud, verás que podrá estar horas jugando.  

 

Esto explicaría el incremento en trabajo voluntario sin paga, negocios paralelos (“side hustles”) y prácticas creativas que han surgido en esta era digital. Es la búsqueda intrínseca por saborear experiencias óptimas dónde nos sintamos adecuadamente retados, veamos progreso y estemos comprometidos con el porqué de la actividad.

 

Lo digo porque lo vivo en mi práctica creativa. 

 

Te mentiría si no admitiera que estas experiencias de flujo—de poder desaparecer por horas para darle forma a un escrito y sentir las mariposas al momento de publicar—no fueran parte de mi motivación por escribir.

 

¿Y, a ti?

 

¿Te interesaría saber cómo promover mayores episodios de flujo en tu carrera, práctica creativa, o responsabilidad diaria?

 

La mera duda ofende, lo sé...

 

Por eso aquí te comparto 6 formas de fomentar un estado de flujo:

 

Metas Claras

 

Cada actividad que quieras completar con excelencia debe tener como mínimo un objetivo claro.

 

Tan ordinario como ser eficiente en horas laborables o tan grande como llegar al podio de las olimpiadas. Tan personal como satisfacer tu lado creativo pintando un cuadro o tan conmovedor como viajar el mundo en gira musical. Tan común como ser tu propio jefe, o tan honorable como estar presente en la crianza de tus hijos.

 

Suena obvio, pero mucha de la frustración laboral o aburrimiento en general, se puede atribuir a la ausencia clara de una dirección o propósito. 

 

En mi caso, ver que un interés de la niñez siga progresando en el “mundo real” y que paulatinamente reciba más lectores es suficiente motivación y claridad para continuar.  

 

Cero Distracciones

 

Al igual que un boxeador debe evitar distraerse con lo que ocurre en las gradas para que su oponente no le fracture la nariz, para alcanzar un nivel óptimo de rendimiento debes aislarte de distracciones. 

 

Aunque pareciera académico decirlo, se nos olvida que la mayoría del trabajo de conocimiento (ambientes de oficina) es completado en espacios compartidos con colegas cercanos o con un celular justo al lado—el cual recibe notificaciones, mensajes de texto, correos electrónicos y hasta alertas de noticias de cualquier parte del mundo.

 

En otras palabras, la mayoría del tiempo intentamos operar en un estado parcialmente distraídos.

 

Para promover el flujo, resulta imprescindible guardar el celular, cerrar el email y saber cuándo aislarse de sus colegas por intervalos de al menos noventa minutos. Esto permitirá la concentración requerida para ejecutar tareas difíciles, ingeniar innovaciones creativas y crear un ritmo de concentración.

 

Balance entre Reto y Aptitud

 

Es difícil entrar “en la zona”, si no sabemos tocar guitarra, correr el análisis financiero o realizar el diagnóstico sin asistencia. Tampoco logramos enfocarnos adecuadamente si la tarea es muy fácil y poco compleja.

 

Por tanto, perseguir carreras, tareas o responsabilidades que oscilan entre el aburrimiento y la ansiedad logra destapar largos episodios de flujo.

 

Es el balance entre poseer la aptitud requerida para ejecutar, pero a la vez, sentir la ansiedad que nace de enfrentar un reto que pudieras fracasar. 

 

Ahora, si te encuentras realizando una actividad compulsoria que encuentras aburrida, intenta añadirle un reto adicional, como un límite de tiempo, para incrementar su dificultad y observa cómo tu enfoque mejorará.

 

Alta Consecuencia

 

¿No te has dado cuenta que no es hasta que la fecha de vencimiento está cerca que logras canalizar la concentración requerida para completar la gran mayoría del proyecto?

 

La amenaza de sufrir promueve episodios de flujo. Esto ocurre porque nuestros cerebros están diseñados a protegernos y cuando perciben la posibilidad de sufrir por incumplir—especialmente en público—sueltan el cortisol suficiente para que el “stress” nos empuje a actuar. 

 

No es que quiera promover el “stress” para operar pero sí se recomienda imponerse unas metas diarias, o incluso, publicar alguna meta que tengas para así inducir un poco de presión saludable.

 

Esto lo practico cuando revelo a quien me pregunta, que escribo al menos una columna mensual y es la táctica que me ha permitido publicar sobre 30 columnas en tres años.

 

Retroalimentación inmediata

 

La retroalimentación inmediata—sea el sonido entonado del instrumento al tocar las notas correctas, o las risas de la audiencia al escuchar los “punch-line” del comediante—también facilitan episodios prolongados de flujo.

 

Estos indicadores positivos, incrementan la motivación intrínseca y alimentan la esperanza.

 

Si laboras en un ambiente corporativo, intenta pedir retroalimentación inmediata a tu equipo para saber si estás operando a capacidad. 

 

Si eres un artista o un creativo, recluta un editor o un curador de confianza para compartir tu trabajo en la etapa creativa. Así puedes recibir recomendaciones y mejorar tu artesanía antes de que llegue a las masas. 

 

Autoridad para ser creativo y o auto-dirigido:

 

Nada crea más resistencia a la ejecución de una tarea cuando es impuesta por otro.

 

¿Recuerdas cuando eras pequeño y te forzaban a botar la basura y gritabas? -  “lo hago después”.

 

¿O cuando tu pareja te pide que la acompañes a las tiendas?

 

¿O cuando el jefe te pide un reporte que aunque sabes crear, esperas hasta el último minuto para entregarlo?

 

La habilidad de auto-dirigirnos es otro deseo innato o “drive” que tenemos como seres humanos  

 

No todos tenemos la dicha de trabajar por nuestra cuenta—por esto muchos artistas, deportistas, creativos y empresarios logran entrar más consistentemente en estados de flujo que los empleados de alguna empresa—pero si eres un empleado, intenta negociar con tu jefe liderar un proyecto más allá de las responsabilidades de tu departamento.

 

Si eres un líder corporativo, puedes promover el flujo de tu equipo brindándoles más confianza eligiendo cómo, cuándo (horario más flexible) o dónde (un día de la casa o un coffee shop) ejecutar sus tareas. Así puedes lograr estimular un sentido de autonomía y creatividad al equipo.  

 

Mi abuelo, Ángel, vivió hasta los ochenta y cuatro años. Dos años más que su esposa, mi abuela Flor. El, un emprendedor de serie, generó sobre 10 negocios, mientras ella, una ama de casa, se dedicó a criar a la familia. 

 

Recuerdo cuando juntos me buscaban a la escuela, uno hablando de la próxima idea que trajera los billetes y ella pendiente a la próxima oportunidad de consentir a uno.

 

Ambos eran felices porque tenían un propósito. Su felicidad nunca fue atada al descanso extendido. Hasta sus últimos días se mantuvieron pensando, ideando y añorando otro turno al bate.

 

No importa la carrera, responsabilidad o la edad—la vida es muy corta para no perseguir oportunidades de flujo.

 

No es un tema de pasión, ni falta de motivación.

 

Se trata de aprender cómo priorizar nuestra atención,

 

De mantener viva la curiosidad por aprender y mejorar.

 

Para lograr vivir entre el reto y la ansiedad.

 

De conocerse y saber elegir, para poderse auto-dirigir,  

 

Para por siempre ser útil, nunca inútil 

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Soy CPA, Escritor, Conferenciante y Host del programa La Maestría. Como eterno optimista, mi meta es compartir historias, que logren inspirar, motivar y ayudar a mi generación puertorriqueña para que juntos podamos contribuir activamente al renacimiento de nuestra Isla.

 

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Publicado: 22 de agosto del 2019